Tecnología móvil para el estudio: 5 funciones de tu smartphone que no estás utilizando

Reta a un estudiante a vivir sin su teléfono móvil durante dos o tres días. Mejor en fin de semana. Hazlo a cambio de lo que tú quieras. Lo pensará al menos durante un instante, pero no aceptará el desafío. “Érase un móvil a un joven pegado” podría haber sido también un buen título para este artículo. Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) son parte imprescindible en su mundo, ya casi medio digital, y el móvil, una extensión de su mano.

¿El teléfono móvil como herramienta para el estudio?, se preguntarán algunos TIC-escépticos. Efectivamente, también es posible hacer de la tecnología móvil una herramienta de productividad en los ratos de estudio.

Dicen que nuestros alumnos son nativos digitales (otra etiqueta más para añadir a la larga lista). Sí es cierto que han nacido con la tecnología y han crecido con Internet, y les resulta muy difícil imaginar su rutina diaria sin ellas. Adoran sus teléfonos inteligentes, los llamados smartphones, verdaderos ordenadores en miniatura que están deseando renovar en cada celebración de cumpleaños. Los miman a diario actualizando sus aplicaciones e instalando el nuevo software que va apareciendo. Cierto es que prefieren leer el timeline de Twitter a consultar los artículos de la Wikipedia, pero consumen información constantemente. Viven conectados; socializan en la Red. Este es el perfil del joven nativo digital.

Sus padres, inmigrantes digitales (también a ellos les colocamos una etiqueta), tienen sin embargo otra versión de los hechos. No entienden qué hacen sus hijos mirando de reojo a cada instante la dichosa “pantallita” del móvil. “Se envían mensajitos todo el rato”, dicen. Para ellos el móvil es un elemento de distracción. Y no cabe duda que, mal utilizado, no ayuda precisamente a centrar toda la atención en los libros. No les falta razón.

Es habitual encontrar cierto escepticismo o desconocimiento –en ocasiones ambos- por parte de las familias; no solo sobre el uso de los teléfonos móviles para otros usos, sino sobre cualquier otro tipo de gadgets: reproductores de MP3, consolas de videojuegos, etc. Desde luego, pocos tienen confianza en la tecnología como “compañero” de estudio, en general porque desconocen el potencial de un teléfono móvil para llevar a cabo otras tantas tareas, más allá de realizar llamadas o enviar mensajes. Por otro lado, la sensación que tengo es que los mismos jóvenes que no se despegan ni un segundo de sus “teléfonos inteligentes”, tampoco los exprimen al máximo, y no veo que se planteen utilizar nuevas utilidades en su móvil que podrían ayudarles a organizarse mejor. Y, técnicamente, saben perfectamente cómo aprender a hacerlo.

Nos quejamos una y otra vez de que nuestros hijos, nuestros alumnos, no se organizan, que no recuerdan lo que tiene que hacer, que no se anotan las cosas, que no consultan los diccionarios, que no planifican bien los momentos de estudio, que no desarrollan buenos hábitos de trabajo, que no escriben, etc. Muchas veces no lo hacen sencillamente porque no lo tienen a mano. Son una generación que prefiere utilizar herramientas digitales al papel, por su facilidad y por su accesibilidad. La tecnología digital les ofrece una inmediatez en el acceso a las cosas, algo que no siempre encuentran en el mundo analógico, y el teléfono móvil se presenta como una completísima herramienta para la organización personal. ¿Acaso no llevan siempre el móvil en sus bolsillos? Aprovechemos esta oportunidad que nos brinda la tecnología. Si no puedes con el enemigo (que no lo es), únete a él.

Empecemos por quitarle al teléfono móvil la etiqueta de “elemento de distracción” y descubramos la infinidad de aplicaciones diseñadas para ayudar al estudio y la organización personal. Dejemos de lado posibles escepticismos e intentemos investigar como sacarle punta a esta fantástica herramienta digital. Hay cientos de formas de hacerlo.

Y es que hay vida más allá de Facebook y de Whatsapp. Debes saber que tu smartphone también puede ser…

1. «…tu agenda escolar»

El móvil puede ser una perfecta agenda escolar, elemento fundamental en la organización diaria del alumno, y que siempre conviene tener a mano para consulta. Y muchos nos preguntamos, ¿qué puede estar más a mano para el joven estudiante que su móvil? ¿la «tradicional» agenda escolar de papel? No lo creo. Efectivamente, el móvil puede ser también el perfecto aliado para no pasar por alto ninguna fecha importante del calendario, con la opción incluso de sincronizar toda la información (horarios, exámenes, entregas de trabajos, etc.) con el ordenador y otros dispositivos. Prácticamente todos los teléfono móviles incluyen alguna aplicación de tipo calendario, muchas de ellas con la función de sincronizar todos los eventos a través de Internet.

Con la popularización de métodos y técnicas de organización personal como GTD, también han ido apareciendo en el mercado decenas de aplicaciones móviles para gestionar las tareas diarias; las famosas «ToDo lists», las «listas de cosas que hacer». Quizá no podamos pretender que alumnos de secundaria o bachillerato adopten un sistema de organización tan completo (que no complejo) como GTD, pero si podemos intentar que utilicen alguna de las aplicaciones disponibles en varias plataformas móviles, con el fin de mantener al menos una sencilla «lista de tareas». A veces el propio diseño y funciones de este tipo de programas, puede motivar la realización de las tareas. ¿Acaso hay gesto más gratificante que ir tachando las tareas que vamos realizando a lo largo del día y vaciar la lista al final de la jornada? Herramientas gratuitas como Remember The Milk o Wunderlist pueden ser una fantástica elección.

De momento, la idea de poder anotar en nuestro calendario y gestor de tareas digital, seguramente quedará limitada al entorno fuera del aula, salvo que en los centros educativos cambien mucho las normas al respecto.

2.«…tu compañero en muchas asignaturas»

La oferta de software educativo para dispositivos móviles es inmensa. Podemos encontrar traductores y diccionarios que pueden resultar de gran ayuda en las materias lingüísticas. También disponemos de una amplia variedad de aplicaciones de cálculo y de búsquedas de respuestas para las materias de ciencias. Basta con pasearse por las secciones de educación que prácticamente todos los móviles incluyen en sus tiendas virtuales de aplicaciones.

Apuntes, ejercicios y otros materiales de clase se publican ya en formato digital. Y poder consultar puntualmente algún documento almacenado en “la nube” es algo que también podemos hacer desde nuestro teléfono móvil. Siguen apareciendo nuevos servicios en Internet ofreciendo alojamiento para nuestros archivos, y las aplicaciones para sincronizarlos en nuestros dispositivos electrónicos, mejoran en cada nueva versión. Aplicaciones como Dropbox o Google Drive ofrecen este servicio de almacenamiento.

Y en general, cualquier recurso didáctico disponible en la Red está disponible desde el móvil. El navegador es la ventana a la mayor biblioteca que existe: la Web, donde muchos de los contenidos, incluidos cursos en aulas virtuales, están adaptando ya sus formatos a los nuevos dispositivos móviles para asegurar una consulta mucho más cómoda y rápida.

Con el móvil podemos buscar información, estar al tanto de la actualidad, también escuchar las noticias mediante aplicaciones que ofrecen las emisoras de radio o a través de los podcasts. Tenemos la posibilidad de suscribirnos también mediante aplicaciones (Feedly, Google Reader) a una infinidad de blogs de aula en los que profesores y alumnos publican semanalmente todo tipo de recursos de distintas asignaturas.
Ese pequeño teléfono inteligente que tienes en tu mano puede ser tu libro electrónico. Quizá no tenga el mejor tamaño, ni cuente con todas las prestaciones de una tablet o la comodidad de lectura de un eBook, pero sí es un buen comienzo para descubrir nuevos recursos en la Red.

3. «…tu tablón virtual de ideas»

No siempre tenemos un post-it a mano para anotar aquello que queremos recordar o paa registrar esa genial idea que acaba de pasar por nuestra cabeza. Cada sistema operativo móvil incorpora su propia aplicación para tomar notas, normalmente de diseño y funcionalidad muy sencillos, pero que pueden cumplir perfectamente el propósito de crear notas.

Sin embargo, merece la pena explorar otras alternativas, algo más sofisticadas, sobre todo si el número de anotaciones que hacemos a diario crece y crece, y queremos que nuestro móvil sea nuestro archivador para todo. Tal y como sucede en nuestro mundo no digital, a veces será necesario dar un paso más y clasificar las notas en libretas, asignarles etiquetas según el tema, adjuntar una imagen o un enlace de Internet. Y la aplicación que no puedo dejar de recomendar y que cubre todas y cada una de estas necesidades, no es otra que Evernote.

Tu móvil puede ser también tu tablón virtual para los momentos de lluvia de ideas. Aplicaciones como Skitch ofrecen la interfaz necesaria para crear anotaciones con formas y dibujos, para registrar y compartir las ideas de forma más rápida. Otras como Idea Sketch o SimpleMind, están diseñadas para crear mapas conceptuales. Y, ¿qué hay de la cámara integrada en tu teléfono? Utilizarla para compartir nuestras obras de arte fotográficas en Instagram puede estar bien, pero hacer fotos o grabar un vídeo, pueden ser perfectamente otra forma muy válida –y efectiva- de capturar ideas, como lo es utilizar una sencilla aplicación con la función de grabadora de voz.

4. «…tu planificador del estudio»

Cuando planificamos una tarde de estudio, debemos tomar decisiones sobre el tiempo que vamos a dedicar a cada asignatura, a cada tema o apartado del libro. Un método muy efectivo para la gestión de nuestro tiempo, es conocido como timeboxing. Se trata de establecer bloques (cajas) de tiempo limitado (horas o minutos, dependiendo de la tarea) para dedicar a distintas actividades. Por un lado conseguimos establecer un tiempo máximo para la realización de una tarea, poniendo todo nuestro esfuerzo y concentración en ella. También garantizamos que realizamos pausas entre tareas, evitando estar sentado toda una tarde frente a los libros (algo que no sé si ocurre con demasiada frecuencia…).

La técnica Pomodoro puede ser perfecta para este propósito y existen decenas de aplicaciones móviles que implementan este particular reloj que divide el trabajo en bloques de 25 minutos. Otras aplicaciones, algo más sofisticadas, permiten personalizar los espacios de tiempo y establecer los minutos para cada una de las tareas. Este es el caso de 30/30. Con un diseño muy atractivo, podemos incrementar o reducir el tiempo asignado a cada tarea en cualquier momento, así como cambiar el orden de las tareas y ver en todo momento a qué hora finalizará la jornada de estudio y trabajo.

¿Trabajas mejor con música? Aunque es una elección bastante personal, sí es cierto que para determinadas tareas (diseño, plástica, lectura, etc.), algo de música puede ayudar a aumentar la concentración. No olvides que para estos momentos de trabajo, tu teléfono es un completo centro multimedia.

5. «…tu registro diario»

Sabemos que la calidad del tiempo de estudio depende en gran medida de la organización y hábitos adquiridos también en otros ámbitos, no solo de las técnicas y buenas prácticas que alguna vez nos enseñaron a aplicar en cada una de las asignaturas. Nadie duda que el modo en que se organiza el resto de actividades extraescolares a lo largo de la semana, el tiempo que pasamos frente al televisor o navegando sin rumbo fijo en Internet, pueden influir negativamente en los momentos de estudio. Pero, ¿cómo realizar un seguimiento de estas actividades? ¿cómo medir el progreso cuando intentamos adquirir un determinado hábito? Bien, hay muchos servicios en Internet que permiten “jugar” con esta idea. Y las aplicaciones móviles nos lo ponen en bandeja: ¿por qué no conocer con todo nivel de detalle en qué invertimos nuestro tiempo? Estas aplicaciones facilitan el trabajo de ir anotando lo que vamos haciendo en cualquier momento y lugar. De nuevo, Internet es la clave.

Entre los muchos servicios de Internet que se pusieron de moda hace ya un tiempo, no hay que pasar por alto aquellos que nos permiten hacer “check-in” en un lugar, una actividad o incluso un concepto. Prácticamente todos ellos cuentan ya con su propia aplicación móvil, con la que podemos anotar el lugar en el que acabamos de estar (Foursquare), la última película que hemos visto (IMDb, Miso), la canción que estamos escuchando (Spotify), el progreso de lectura de un libro (Goodreads), lo que hemos comido, caminado o dormido (FitBit), los detalles sobre cualquier actividad física que hayamos realizado (RunKeeper, Endomondo) o incluso… aquello en lo que estamos pensando (opción que incorpora GetGlue).

Así, muchas de estas aplicaciones móviles han ido integrando también el concepto de “gamificación”, que no es otra cosa que el uso del juego para hacer más atractivo y lúdico el pesado trabajo de llevar un registro diario de nuestra actividad diaria. Como si se tratara de cualquier otro juego de ordenador, estas aplicaciones suelen establecer algún tipo ranking que permite comparar nuestra actividad con la de otros usuarios del servicio, a medida que se van alcanzando determinados objetivos por los que se obtienen puntos o medallas. De eso se trata precisamente: el hábito como un juego. El seguimiento bien podríamos hacerlo sobre papel, pero quizá no sería tan divertido (al menos para un nativo digital). De todas las aplicaciones, probablemente Lift es la que está diseñada expresamente para realizar el seguimiento de nuestra propia lista de hábitos. Destaca por su interfaz minimalista y funciones simples.

Es posible que muchas de las ideas presentadas en estos cinco puntos no terminen de convencer lo suficiente, y haya quien no consiga imaginar un uso del teléfono móvil que no sea el de realizar llamadas, compartir en redes sociales o intercambiar mensajes en Whatsapp. Pero no es cuestión de imaginación. En Internet, tenemos a nuestro alcance una infinidad de aplicaciones móviles dispuestas a echar una mano también en otros ámbitos de nuestra vidas, y a hacer de la organización personal y el estudio una tarea una poco más fácil cada día.

Como ya avisé al comienzo de este artículo, la lectura no era apta para TIC-escépticos.

12+1 puntos que revisar para la vuelta al cole: checklist del profesor TIC

Ya han empezado las clases para muchos alumnos de infantil y primaria. Mientras, otros esperamos al viernes para volver a las aulas, que será el primer día de clase para la ESO. Por nuestra parte, hemos estado ocupados los últimos días organizando el inicio del curso.

A todos nos gusta llegar el primer día de clase con todo a punto, sin tareas pendientes y con el material necesario bien preparado. Es por ello que propongo, antes de empezar, revisar también una pequeña lista de cuestiones técnicas para la vuelta al cole: el checklist del profesor TIC, con algunos temas tecnológicos e informáticos que no hay que descuidar antes de empezar con las clases.

1. Tu ordenador

¿Cuándo fue la última vez que encendiste tu ordenador? Si has tenido un verano de verdadera desconexión (lo cual es admirable), quizá sería conveniente comprobar que tu PC, portátil o tablet funciona con normalidad, sobre todo para no llevarte una sorpresa el primer día de clase. Quizá durante estos primeros días de organización del curso, ya has tenido oportunidad de comprobar que el sistema arranca y los programas que habitualmente utilizas siguen funcionando. Sin embargo, de vez en cuando es recomendable hacer un chequeo más a fondo. No solo es interesante comprobar que las partes físicas del ordenador no están dañadas (baterías, pantalla, alimentación), sino que también es importante revisar el software. Si has pensado en formatear y reinstalar todo el sistema operativo —Windows, Mac OS X, Linux, el que utilices — ahora es el momento. Es posible que tu disco duro necesite una desfragmentación (si usas Windows), desinstalar algún programa que ya no utilcies (como algunos programas de evaluación cuya licencia ha expirado) o también un buen análisis en busca de virus.

2. El software que utilizas

Pocos son previsores en este aspecto. En general, uno suele instalar programas a medida que va necesitándolos. Pero, ¿por qué no dedicar un momento a hacer una lista de los programas que necesitarás durante el curso, instalarlos y dejar el sistema preparado para empezar a trabajar? Son habituales los programas de ofimática (procesadores de texto, programas de hoja de cálculo, etc.), software para edición de contenidos multimedia (imagen, vídeo, audio, etc.) o programas para comunicación (videoconferencia, correo electrónico, etc.). En Internet encontrarás cientos de listas de «programas básicos para tu PC». Desde Esfera TIC intentaré elaborar una lista de software que puedes necesitar.

3. La compatibilidad de tu ordenador con otros dispositivos

En el primer punto hemos asegurado que nuestro ordenador está en buen estado. Pero, ¿funciona correctamente con todos los elementos con los que se conecta? Si vas a utilizar proyector en clase o en reuniones, un buen consejo es probar con antelación que tu ordenador se comunica sin problemas con estos dispositivos. ¿Te has asegurado de que la webcam funciona correctamente con los programas de videoconferencia? ¿Y el micrófono? ¿Se escucha el audio? ¿y las distintas impresoras que utilizarás? Y sobre todo… ¿tienes todos los cables que necesitas?

4. La conectividad de tu equipo

La conectividad es otro punto que suele resolverse en el mismo instante en que se necesita. Hazte las siguientes preguntas: ¿Está tu equipo preparado para conectarse a la red de tu centro? ¿Puede tu dispositivo (PC, portátil, tablet, móvil) conectarse a Internet tanto por cable como de forma inalámbrica (WiFi)? ¿Cuentas con toda la información de configuración de red para resolver un problema de conexión en cualquier momento? ¿«Se entiende» tu ordenador con otros equipos del centro a través de la red, por ejemplo, para compartir carpetas? Disponer de acceso a Internet en nuestros equipos es ya una necesidad, y es algo que hay que garantizar al máximo.

5. Tus accesos de usuario

Suele ocurrir. Olvidamos nuestras claves de acceso, o incluso nuestro identificadores de usuario. Piensa en todos los servicios de Internet que utilizas a diario (convendría también hacer una lista) y comprueba que puedes acceder con normalidad a todos ellos, especialmente el correo electrónico, accesos a la administración educativa (Ítaca, Séneca, etc.) y cualquier otro servicio interno o externo que utilices en tu centro. El inicio de curso también es buen momento para cambiar tus claves de acceso.

6. Tus documentos

En primer lugar ¿tienes todos los documentos importantes a punto? Con especial atención a los que tienen que ver con el inicio inmediato del curso. Es posible que tengas la sensación de tenerlo todo bajo control porque ves los documentos en carpetas clasificadoras o en bandejas correctamente organizados. Pero, ¿qué hay de la información digital que guardas? Quizá sea buen momento para revisar los datos guardados en tu lápiz USB o en la nube. Si tienes más de un ordenador, intenta tener siempre a mano los documentos con algún servicio de sincronización de archivos (o sincronización selectiva si tu sistema lo permite, por si no necesitas absolutamente todos los documentos en todos los equipos).

7. Tus cursos virtuales

¿Están todos tus cursos virtuales a punto? Del mismo modo que preparamos nuestras aulas para el primer día, también los espacios virtuales deben estar en orden para dar la bienvenida a los alumnos que se matriculan en ellos este curso. Es cierto que cada profesor tiene su forma particular de presentar los recursos y actividades en plataformas como Moodle: unos muestran semana tras semana los contenidos y otros dejan disponibles todos los materiales del curso. En cualquiera de los casos, es siempre de agradecer que el alumno encuentre el primer día algún mensaje de bienvenida, unas primeras indicaciones del curso y algo de material para los primeros temas.

8. Tu calendario y tus tareas

Los primeros días de septiembre, tras unas cuantas reuniones, terminamos cada día anotando varias fechas, bien para las próximas reuniones o para cuestiones generales del curso (fechas de evaluaciones, eventos del colegio, días festivos, excursiones con los alumnos, etc.). Además contamos ya con nuestro horario personal de clases y/o el de nuestro curso, si somos tutores. Aparecen decenas de fechas que marcar en nuestro calendario.
En alguna ocasión he comentado las ventajas de disponer de una agenda digital, y jubilar de una vez la agenda tradicional. Entiendo que es una decisión muy personal, pero quizá durante este curso quieras dar el salto a la organización 2.0 de agenda y tareas. Hay infinidad de servicios online para la organización personal.

9. Tus bandejas de entrada

La sensación de empezar el curso con tus bandejas de entrada a 0 no tiene precio. Pero, ¿qué son las bandejas de entrada o inbox? Piensa en todos los lugares, tanto físicos como virtuales, en los que recopilas (o recopilan por ti) cualquier tipo de información u objeto. En casa o en tu centro educativo seguro que dispones de bandejas donde dejas (o te dejan) cosas diariamente. En este caso son bandejas de entrada físicas que conviene vaciar cada cierto tiempo.
Pero piensa la cantidad de bandejas de entrada digitales que utilizas: correo electrónico (con las distintas cuentas que tengas), suscripciones a blogs, carpetas de documentos que compartes con otros compañeros, etc. Revisando todas los inbox que hay en tu rutina diaria y vaciándolos cada día consigues una sensación de orden más que recomendable.

10. Tus fuentes de información

Aprovecha estos primeros días también para revisar tus fuentes de información diaria o semanal. En ocasiones nos quedamos estancados con el tipo de contenidos que leemos. Estamos suscritos a varios blogs y otras páginas de actualidad, y de ahí no salimos en meses. Con el nuevo curso aparecen nuevos blogs, con nuevas ideas, con otros puntos de vista, con otro tipo de materiales que pueden servirte de apoyo a las asignaturas que impartes durante este curso. Busca en Internet: la blogosfera educativa es inmensa.

11. Las opciones de formación para este curso 2012/2013

La formación continua en TIC es fundamental para mejorar cada día, tanto en nuestra organización personal (cada día más digital) como en las asignaturas que impartimos a diario. ¿Tienes información de las convocatorias de formación en materia de Tecnologías de la Información y la Comunicación? ¿Sabes si en tu centro se organizan cursos este año? Investiga.

12. Tu perfil en redes sociales

Para no quedarse atrás en materia de TIC, es importante el aprendizaje continuo. La teoría la tenemos clara. En el punto 10 proponía mantener al día y renovar nuestras fuentes de información, aquellos blogs y otras páginas de Internet donde consultamos habitualmente recursos y actividades para integrar las TIC en nuestras asignaturas. Este gesto, como consumidores de información, no es suficiente. Para que esto pueda seguir funcionando e Internet siga «llenándose» de fantásticos materiales educativos, es necesaria la colaboración de muchos docentes que comparten a diario sus materiales y sus opiniones. Aquí juegan un papel importante las redes sociales y los blogs educativos. A través de las redes (Twitter, Facebook, Google Plus, etc.), comunidades educativas específicas (Tiching) y otros servicios de publicación de contenidos, ya convertidas en verdaderas redes sociales (YouTube, Vimeo, Issuu, SlideShare, etc.), conseguimos cerrar el círculo. Siempre habrá más consumidores que productores de contenidos en Internet, pero poco a poco, a través de las redes sociales, muchos profesores empiezan a participar más activamente en la difusión de contenidos, algunos de elaboración propia, guardados durante mucho tiempo «en el cajón». Te animo a poner a punto tu perfil en las distintas redes sociales y participar en ellas con más frecuencia desde el primer día. Descubrirás a otros docentes en otras partes del mundo que comparten tus intereses, y que pueden aportar mucho a tu labor docente. Si no tienes blog: abre uno. Es sencillo y seguro que tienes muchas cosas que compartir.

12+1. «Los clásicos»

Y no todo no va a ser cuestiones TIC. Siempre quedan «los clásicos» del inicio de curso.
¿Tienes todo el material escolar (del profesor) preparado para el nuevo curso? La actividad en un mundo cada vez más digital hace que olvidemos asegurar un buen suministro de material de oficina para los próximos meses (bolígrafos, subrayadores, blocs de notas, calculadora, etc.). ¿Has cerrado todos los temas de tu «lista de inicio de curso»? Probablemente no tenías un checklist de este tipo, pero con estos 12 puntos y algunos más, puedes confeccionar para el curso que viene tu propia lista antes de empezar. Y tus alumnos de este curso. ¿Has mirado con detenimiento las fichas de alumnos, sobre todo de los nuevos? ¿conoces sus nombres? ¿has pensado ya en la primera clase con ellos?

¿Qué elementos no pueden faltar cada año en tu «checklist de inicio de curso»?

Quizá te interese también el artículo «Cómo empezar este curso con las TIC y no morir en el intento», una serie de consejos que publiqué al inicio del curso pasado para empezar con buen pie en el mundo de las TIC.